filofofía

07 Jul

Siempre volvemos a recordar

By Pablus Monsoon

Varias veces escuché la excusa del “Tomo para olvidar”. Es la mentira más grande del mundo, junto con la de “No me escribo con nadie más” y la de “No me llegó tu mensaje”.

Vamos por parte… uno va a esos lugares de mala suerte. Alejados de toda mirada que pueda llegar a ser conocida, se sienta solo en la barra del lugar o en alguna mesa. No hay nadie, porque no va nadie a ese lugar. Vos te preguntas cómo hace ese lugar para sobrevivir pero lo que vos no sabes es que tienen un sótano con un cabaret y tráfico de abejas asesinas.

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Vos seguís ingenuo en la parte de arriba, pedís una cerveza, fernet, whisky, vino, ron, vodka, frizee,  todo junto o  lo que sea… y comienzas a debatirse cuándo detenerse. Siempre en algún punto decimos “No tomo más”, pero seguimos.

En ese momento es cuando vienen los pensamientos, las cosas que andaban nadando en tu cabeza, siguen ahí y se intensifican. No se olvidan. Te podés hasta olvidar que estás en un bar,  que no hay nadie, capaz que viene la mesera y te dice “Ahí hay un cabaret” y no le vas a entender ni una palabra porque terminas mirándole el exagerado escote, pero no te vas a olvidar de la razón que te llevo a tomar.

Y al final, eso que queríamos olvidar, es lo que más recordamos.

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21 Ene

Simplemente estoy solo

By Pablus Monsoon

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Hola, amigo.

¿¿"Hola, amigo"?? Eso suena muy estúpido. Quizá debería darte un nombre, pero eso es peligroso. Solo existes en mi cabeza y tengo que recordarlo muy claramente.

Mierda. ¿En serio ha pasado esto? Estoy hablando con una persona imaginaria.

Un día desapareciste, después de algo que me hizo entender que no eras real. Eso es bueno, supongo. Pero tan bueno, que borró esa parte de mi mente, la que no permite que exista lo bueno, sin condiciones, así que comencé a perderme en mí mismo.

Es increíble la cantidad de dispositivos y productos al alcance de nuestra mano que pueden ayudarte para eso. También dejé de escribir, como si siempre hubieras sido vos mi musa para escribir. Quiero decir, sigo escribiendo, pero ya no como antes, antes de que vos me estuvieras dictando al oído.

Siempre tenías el procedimiento adecuado para detener la oleada de pensamientos en mi mente, ahora sin esa voz, esa oleada es un tsunami y no puedo detenerlo a tiempo… a tiempo para no destruirme.

¿Te das cuenta cuánto más simple hubiese sido que simplemente no te fueras? No lastimé a nadie. Nunca lo hice. Al menos no intencionalmente. Esa es… mi vida personal. Sé lo que es ser diferente. Yo también soy muy diferente. O vamos, ya debería suponerlo, yo te creé.

Hola, amigo. Te extrañé anoche. ¿Dónde andabas? Dónde estabas cuando decidí perderme otra vez, vos sabes que solo tus palabras pueden alejarme de todo lo que me hace mal, aunque paradójicamente todas esas cosas, son las que más me hacen sentir vivo.

Que se joda la sociedad. ¿Por qué? No lo sé. ¿Es porque todos pensamos que Steve Jobs era un gran hombre, a pesar de saber que ganó millones a cuestas de niños que trabajan en sus fábricas? O quizá es porque parece que todos nuestros héroes son falsos.

El mundo en sí es un gran engaño. Enviamos correos no deseados con nuestros continuos comentarios de mierda cubriendo lo que está en la vista, nuestras redes sociales, falsificando intimidad. ¿O es que votamos por eso? No con nuestras elecciones arregladas, sino con nuestras cosas, nuestra propiedad, nuestro dinero.

No estoy diciendo nada nuevo. Todos sabemos por qué hacemos esto, no porque los libros de "The Hunger Games" nos alegran sino porque queremos estar sedados. Porque es doloroso no fingir, porque somos cobardes.

Que se joda la sociedad.

¿No hay alguien que lo intente? Comprender lo que es sentirse solo. Comprender el dolor. Es un camino resbaladizo.

A veces sueño con salvar el mundo. Salvar a todos de la mano invisible, la que nos marca con una tarjeta de empleado. La que nos obliga trabajar para ellos… La que nos controla todos los días sin que lo sepamos. Pero no puedo evitarlo. No soy tan especial. Solo soy un anónimo. Solo estoy solo.

Detesto no poder contener mi soledad. He estado llorando demasiado a menudo, cada dos semanas. ¿Qué hace la gente normal cuando se pone así de triste? Supongo que recurre a sus amigos o familia. Esa no es una opción.

Yo recurro a otras cosas. ¡Lo que daría por ser normal! Vivir en esa burbuja, la realidad de los ingenuos. Nunca quiero tener razón sobre las personas, pero la gente siempre encuentra una forma de decepcionar. La mirada de la desilusión.

Ahora viene la tristeza. Y yo simplemente estoy solo.

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26 Mar

Mi vida, mi mundo

By Pablus Monsoon

Suena la alarma, la apago, me quedó cinco minutos mirando al techo. Ruego a los dioses por fuerza de voluntad para levantarme. Miro por la ventana, cielo nublado y algunos relámpagos lo iluminan por segundos.

Salgo sin paraguas. Una cuadra y empieza el agua a chocar furiosa contra todo. Llego a la parada de colectivo empapado. No me gusta usar paraguas, ni siquiera tengo… pero siempre que llueve digo que me tengo que comprar uno.

El reloj marca las 0500 am. El colectivo que no viene. No hay espera que me desespere más. Llega, subo, “buen día, el mínimo por favor” le digo al chófer que siempre están con cara de pocos amigos. Paso la Sube y voy al último asiento con la ventanilla abierta, me pongo los auriculares y dejo la mente en blanco. El colectivo siempre va vacío… o tres, cuatro pasajeros más.

No pasan ni cinco minutos y ya me tengo que bajar. Un mecánico traqueteo me advierte que el tren ya se fue, lo bueno es que siempre viene otro atrás. Cinco estaciones y llego. Toca caminar dos cuadras antes de llegar, mis ojos se humedecen dejando que las lágrimas se mezclen con la lluvia.

Hoy lo que importa es que ya ha pasado 365 días, un año. Un año de altibajos, de inseguridades, de miedos, de soledad. Pero ahora es ahora, el pasado ya quedó atrás. Ya dejé de pensar en el error que cometí el día tanto de tal mes. No puedo resolver sistemas imposibles.

Cambié por dentro más de lo que quisiera, aunque no creo ser mejor persona de lo que era antes. Ahora veo todo más claro. Soy más experimentado. Es mi vida.

En este año, empezamos con un viejo amor de épocas de los dinosaurios, que solo fue un juego. Una vieja amistad que terminó en nada. Un nuevo amor que resultó otra más del montón… aunque esta vez le puse más ganas que muchas veces anteriores. Quería ponerme serio. Pero mi mundo no fue suficiente para ella, lo detuve todo para que se vaya a la luna.

Ya sabemos que no todo el mundo es perfecto y, por supuesto, yo menos. Pues entonces se acabó permitir comentarios que duelan y poner a los demás por delante de mis necesidades porque yo soy el dueño de mi vida y si no me cuidas a mi mismo, ¿quién lo va a hacer?

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12 Mar

Decirlo en voz alta…

By Pablus Monsoon | 3 comments

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No importa cuánto trates de ocultarlo, no puedes mentirte a ti mismo. Podemos fingir haber olvidado responder un mensaje, contestar una llamada; podemos inventar excusas para llegar tarde, podemos fingir no haber recordado la hora a la que habíamos quedado, podemos fingir querer a alguien y estar con ella por las apariencias… Si nos lo proponemos, podemos fingir cualquier cosa. Podemos pasar la vida pretendiendo fingir.

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Pero al final del día, todo sigue ahí. Cuando cae la noche, todas las mentiras salen a la luz y hieren como punzadas en el corazón y en el alma, recordándote que el problema sigue ahí y que por mucho que intentes evitarlo lo seguirá estando. Es entonces cuando el peso de nuestras mentiras nos aplasta contra la realidad que, rodeada de la inmensa soledad, se hace aún más pesada y dolorosa. Ahí nos damos cuenta que debemos hacer algo al respecto.

Y a veces lo más difícil de todo es decirlo en voz alta porque el simple hecho de escucharlo asusta. Porque cuando lo oímos es como confirmar que todo realmente existe. Decirlo en voz alta, te deja indefenso ante otra gente porque la gente puede juzgarte. Y la gente no suele pensar en cuánto daño puede causar que nos juzguen sin saber.

Casi siempre es tarde, nos damos cuenta de todo el daño que hemos hecho y todo el tiempo que hemos perdido queriendo evitar lo inevitable, negando lo innegable, haciendo lo imposible para no admitir la verdad porque duele y nos destroza por dentro. Aún negando y fingiendo que las cosas no existen, siguen existiendo dentro nuestro.

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Pero la verdad, lo que más duele no es el sentimiento, sino el tener que hacer cosas inimaginables para esconderlo día tras día, hasta el momento que todo se desploma. Y es ahí cuando el mundo se cae, que todo pesa. Es entonces cuando nada tiene sentido y pensamos que ya no vale la pena seguir viviendo. El error es pensar que la vida es triste, complicada, cruel, insignificante, inútil… Las personas somos las que lo complicamos todo por miedo, por miedo a dejar ver lo que pensamos, lo que sentimos. Por eso fingimos que todo nos da igual, que no sentimos nada porque tenemos miedo de abrirnos a alguien y que esa persona nos traicione. Porque si eso pasara, perderíamos el rumbo.

Y es por eso que no digo muchas cosas en voz alta.

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10 Ago

La crisis de los veintitantos

By Pablus Monsoon

Esta es una cadena que recibí hace algún tiempo y recién ahora que voy por el tercer año de la segunda década, le encuentro más sentido:

SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS

Le llaman la "crisis del primer cuarto de vida". Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc… Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.

Las multitudes ya no son "tan divertidas"… incluso a veces te incomodan.
Extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de sociabilizar con la misma gente de forma constante.
Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.
Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son EGOÍSTAS y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías.
Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones.
Entendiste que los tiempos no existen y que las decisiones hay que tomarlas alguna vez en la vida.
Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se juega.
Aprendiste que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.
Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.
Aprendiste que la calidez de palabras, los oídos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.
Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganársela y saber mantenerla. Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.
Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.
Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña billetera.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.

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Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras… con miedo, solo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu única compañía en el futuro.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.
Todos nosotros tenemos "veintitantos" y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos últimos años que son únicos.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…
Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.
Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???

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