Personal

07 Jul

Siempre volvemos a recordar

By Pablus Monsoon

Varias veces escuché la excusa del “Tomo para olvidar”. Es la mentira más grande del mundo, junto con la de “No me escribo con nadie más” y la de “No me llegó tu mensaje”.

Vamos por parte… uno va a esos lugares de mala suerte. Alejados de toda mirada que pueda llegar a ser conocida, se sienta solo en la barra del lugar o en alguna mesa. No hay nadie, porque no va nadie a ese lugar. Vos te preguntas cómo hace ese lugar para sobrevivir pero lo que vos no sabes es que tienen un sótano con un cabaret y tráfico de abejas asesinas.

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Vos seguís ingenuo en la parte de arriba, pedís una cerveza, fernet, whisky, vino, ron, vodka, frizee,  todo junto o  lo que sea… y comienzas a debatirse cuándo detenerse. Siempre en algún punto decimos “No tomo más”, pero seguimos.

En ese momento es cuando vienen los pensamientos, las cosas que andaban nadando en tu cabeza, siguen ahí y se intensifican. No se olvidan. Te podés hasta olvidar que estás en un bar,  que no hay nadie, capaz que viene la mesera y te dice “Ahí hay un cabaret” y no le vas a entender ni una palabra porque terminas mirándole el exagerado escote, pero no te vas a olvidar de la razón que te llevo a tomar.

Y al final, eso que queríamos olvidar, es lo que más recordamos.

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05 Jul

No crees en nada

By Pablus Monsoon

No crees en nada, ni te animas a ir más allá de una noche, cuando la cosa se pone seria, huis despavorido. Todo bajo ese tonto manto de dignidad, cicatrizas tus rotos recuerdos alrededor de mí. Todos tus días han sido reemplazados por los juegos que tu ego realiza para agrandarse.

Te has rendido a ese juego con falsas sonrisas y una gran falsa satisfacción, pero cuando todas tus mentiras exploten en tu cara, yo seré el que esté ahí para verte desvanecer.

Nadie puede ver la verdad, esa frágil máscara que usas, esa que se cae cuando estás conmigo. Yo sé todo el dolor y sufrimiento que gritan tan alto en tu interior, mientras niegas tu amenazante destino. Toda esa vanidad, todo ese orgulloso. Quizás ya es demasiado tarde, ya has comenzado a sentirte vacío.

Haces como si ni siquiera me recuerdas, en mi interior siempre soñé que sería yo el que te salve de todo ese desperdiciado dolor. Pero no puedo salvarte de ti mismo.

¿No quieres sentir? ¿No quieres vivir tu vida? ¿Cuánto tiempo más vas a rendirte ante el miedo? Soporta hasta que estés congelado, pero no quiero dejarte caer en pedazos.

Tú ni siquiera sabes lo que has hecho en mí pero yo quiero ser el que te aleje de todo ese dolor desperdiciado, si solo estuvieras dispuesto a hacerlo.

Soporta hasta que estés totalmente solo ahogándote en tu pasado. Resurge, yo sé que puedes. No puedo seguir pretendiendo, así que dame algo real. Nada se detiene en tu camino, solamente tú.

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¿Soy suficiente para vos? ¿O debería probar algo nuevo? La culpa que tiras sobre mí, es tu propia cruz y todo tu camino autodestructivo, se repite una y otra vez.

Te he dado todo, hasta un corazón que arde aún de las mentiras e indiferencia y haría cualquier cosa por recibir lo mismo de ti. Supongo que nunca aprenderé.

Vivís entre mentiras y fantasías, tienes tu propia y todo tu reino es amenazante. Me rendí ante tus maneras pero no eres todo para mí y sé que nunca lo serás.

Solías ser tan bueno, tus palabras me hacían sentir vivo pero ahora me haz destrozado en partes tan pequeñas que cortan venas al intentar juntarlas. Y hay heridas que ni el tiempo puede curar.

No crees en nada y eso te llevará a estar tan vacío que la nada será tu vida.

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10 Jun

En su soledad

By Pablus Monsoon

El sol se va poniendo en la ciudad. El centro está infestado de personas que, a toda prisa, van de un lugar a otro. Las luces se van encendiendo para iluminar la oscuridad que dejó el sol al irse. No parece que fuera a haber luna esa noche, aunque aún era temprano, quizás aún se encontraba oculta detrás de los edificios.

Él se detiene en la plaza principal, observa a los niños, tan inocentes en los juegos y piensa cuánto desearía volver a esa inocencia. Comienza su regreso a casa. Ya un poco apartado del centro, cerca de su barrio, observa un grupo de niños que vuelven a su casa corriendo para llegar a tiempo a la cena y evitarse uno que otro reto de su madre. Nadie se conoce en realidad.

Y entre medio del montón de gente, camina él, un alma solitaria sin saber a dónde dirigirse. Sus pasos resuenan diferente a los de los demás, porque no lo mueve ni la prisa ni la necesidad, tampoco la obligación pues no tiene (ni sabe) bien a dónde ir.

De vez en cuando, mientras camina, balancea las manos al ritmo que mueve sus pies mientras tararea el estribillo de una canción con la mirada perdida, señal que está totalmente sumido en lo más profundo de sus pensamientos. Recorre media ciudad sin prestar atención a lo que hay a su alrededor porque no es lo que le interesa. Tampoco sabe qué es lo que le interesa realmente y menos qué quiere.

Voltea la cabeza, mira a un punto fijo durante unos segundos y se da cuenta que ahí está él. Ese amigo que ya no es tan amigo, pero él aún lo aprecia como para tenerlo en cuenta aún cuando ese amigo parece ya no importarle.

Se deja caer recostado sobre la pared de un callejón para no tener que verlo. Le caen un par de lágrimas, se sonroja, se seca el sudor en la frente y cierra los ojos. Millones de recuerdos pasan por su mente a una velocidad vertiginosa. De golpe, abre los ojos, se seca las lágrimas y se promete a sí mismo, como tantas otras veces, que la indiferencia va a hacer tripas su corazón para sustituir al dolor.

Sacando fuerzas de ese último pensamiento se levanta y echa a caminar con dirección a casa. Y al entrar a casa, saluda con normalidad, se quita el abrigo y las zapatillas y sube las escaleras para refugiarse en su soledad, allí donde nadie lo pueda juzgar.

En la soledad de mi habitación, donde puedo ser yo mismo.-

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10 May

Cuando me vaya, sere un poema

By Pablus Monsoon

Tengo un cigarro en la boca, café en la mesa, resaca.

Anoche maté a una persona, sigo creándome demasiados enemigos.

Aquí, justo en el pecho tengo un agujero del tamaño de su nombre. Nada le reprocho, de ser esa persona, yo tampoco me hubiera enamorado de alguien como yo.

Alguien que escribe versos en los espejos húmedos del baño, que demuestra más amor en las posdatas que en los besos que hay después de los orgasmos, alguien que usa el silencio como arma arrojadiza y mide el amor en suspiros como si fuera aire. Soy alguien muy observador y sé reconocer fácilmente cosas que la gente no siempre aprecia que se sepan. Siempre terminan preguntándose “¿Cómo lo sabe?”. Esa capacidad de lectura de persona, me va a llevar a ser odiado.

Si unías con el dedo los lunares de su espalda y cerrabas fuertemente los ojos, podías ver tu propia muerte en tres dimensiones. Lo verdaderamente triste fue saber que yo no me iba a morir por esa persona.

Se peinaba con la mano, era un encanto y contaba delfines voladores para poder conciliar el sueño y me llamaba por cosas que no existen cuando yo estaba cansado de ser yo o decía “Me gustas” con los ojos cuando su lengua se ocupaba de mi boca o de otras partes…

Se peinaba con la mano y el flequillo con el aire de su aliento y jamás usaba cremas milagrosas para ser la persona más bonita de mis ojos. No necesitaba hacerse nada. Me encantaba así tal cual era.

Otro cigarro en la boca, otro café en la mesa, resaca. La soledad no es lo mismo desde que sabía que estabas.

 

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Me invento un atajo a su cintura del comedor al baño, en el espejo aún yacen los últimos versos. "Si no te tengo, siempre serás el amor de mi vida"

Te tuve y fui cruel. Y es que nunca he sido capaz de escribir sin dolor.

– El día que me vaya por fin seré un poema-

Eso me dijo, con esa seguridad de quién sabía que donde empezaba su mundo
acababa el mío. Y es que además de tener belleza siempre fue una persona muy inteligente.

 

   

Para ti, si, ahora

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24 Abr

La madre de todas las historias

By Pablus Monsoon

Hay una historia sin contar que muchos sospechan, una historia que se murmura en los pasillos más oscuros e incógnitos de los lugares a los que vaya, una historia que muchos prejuzgan, que a muchos parece interesarle, como si fuera antinatural, como si fuera diferente a ti o a mí.

Es una historia muy real, tan real como los sentimientos que la originaron, sentimientos muy inciertos y confusos, sentimientos que a veces intento negar.

Es una historia que aconteció sin la mirada del mundo, el único que la conoce soy yo, aunque muchos creen poder imaginarla.

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Es una historia que vive en mí y solo conmigo quiere morir. No quiere ser escuchada, no quiere aparecer en ningún libro, no quiere ser un poema, no quiere estar en ninguna boca, no quiere ser musa de nadie.

Es una historia silenciosa que me consume por dentro, una historia de mi vida que queda plasmada en un viejo estante polvoriento en algún diario olvidado dentro de mi mente. Es una historia que está debajo de mi piel, es una historia que fluye por mis venas salvajemente.

Es una historia que me acompaña, duerme a mi lado, sabe mis penas, me consuela, conmigo está feliz y, aunque no lo quiera, es la madre de todas mis historias.

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